{"id":482,"date":"2020-12-17T15:33:49","date_gmt":"2020-12-17T14:33:49","guid":{"rendered":"https:\/\/mei.ms-dev.it\/?page_id=482"},"modified":"2022-01-26T10:18:52","modified_gmt":"2022-01-26T09:18:52","slug":"garantias-y-autonomia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/approfondimenti\/tutele-e-autonomia\/","title":{"rendered":"Protecci\u00f3n y autonom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>La emigraci\u00f3n, se ha dicho, era un fen\u00f3meno cuantitativamente limitado pero bien conocido antes de la Unificaci\u00f3n de Italia. Una vez lograda la Unidad, era necesario pagar la factura. La pol\u00edtica financiera de la Derecha hist\u00f3rica se orient\u00f3 a equilibrar el presupuesto y a hacer \"econom\u00edas hasta el hueso\": incluso en la molienda del grano se<\/p>\n<p>un impuesto que, naturalmente, gravaba sobre todo a las clases trabajadoras. La unificaci\u00f3n condujo, en definitiva, a un endurecimiento de las condiciones de vida de las masas populares, especialmente en el campo. Poco a poco Italia comenz\u00f3 a industrializarse con un mecanismo que favorec\u00eda el gasto militar. As\u00ed nacieron grandes complejos industriales como el de Terni, considerables en t\u00e9rminos de capital invertido pero escasamente capaces de producir empleo. No fue hasta los primeros a\u00f1os del siglo XX cuando el tr\u00e1fico comenz\u00f3 a intensificarse de forma significativa en el norte, en lo que m\u00e1s tarde se llamar\u00eda el \"tri\u00e1ngulo industrial\", y el empleo se convirti\u00f3 en una condici\u00f3n generalizada. M\u00e1s tarde, la guerra mundial produjo una aceleraci\u00f3n de las inversiones, una modernizaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n y un fen\u00f3meno de elefantiasis, es decir, de enorme crecimiento, para las industrias de guerra. En las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XX, Italia iba camino de convertirse en un pa\u00eds industrial. Sin embargo, la industrializaci\u00f3n s\u00f3lo afect\u00f3 a algunas zonas concretas del pa\u00eds. No fue hasta 1931 cuando la producci\u00f3n industrial super\u00f3 en valor absoluto a la producci\u00f3n agr\u00edcola: a grandes rasgos, los primeros cincuenta a\u00f1os de la emigraci\u00f3n italiana se refieren a un pa\u00eds premoderno, en proceso de desarrollo lento y parcial. Las relaciones de propiedad en el campo, los pactos leoninos con los que a menudo se ataba a los campesinos a la tierra, las frecuentes hambrunas, las escasas innovaciones en las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n y la lenta difusi\u00f3n de los abonos qu\u00edmicos, as\u00ed como la pol\u00edtica proteccionista aplicada por los distintos gobiernos para apoyar el desarrollo industrial, fueron factores que impulsaron a muchos a emigrar, aunque no supieran nada de aranceles aduaneros ni tuvieran experiencia de otros mundos.<\/p>\n<p>Los que se marcharon pudieron hacerlo empujados por la desesperaci\u00f3n y acabaron emple\u00e1ndose como mano de obra no cualificada en las grandes obras estructurales que, a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX, se emprendieron en todo el mundo (canales, carreteras, ferrocarriles, obras de construcci\u00f3n en grandes aglomeraciones urbanas); o bien pudieron contar con un oficio m\u00e1s o menos especializado que deseaban hacer m\u00e1s productivo (tanto econ\u00f3mica como socialmente) en los centros industriales donde los conocimientos t\u00e9cnicos eran m\u00e1s demandados. Curiosamente, en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la unificaci\u00f3n, t\u00e9cnicos extranjeros vinieron a trabajar a Italia y, unas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, t\u00e9cnicos italianos buscaron y encontraron trabajo en el extranjero.<\/p>\n<p>Por supuesto, no se trata de trayectorias migratorias de igual intensidad: el titular de un oficio y el campesino sin tierra son las figuras extremas de un abanico muy amplio de experiencias laborales y vitales, interesadas en ir \"a otra parte\".<\/p>\n<p>Un fen\u00f3meno caracter\u00edstico de la emigraci\u00f3n es la \"migraci\u00f3n en cadena\". Alguien emigraba, encontraba m\u00e1s o menos afortunadamente trabajo y un hogar, y luego hac\u00eda la \"llamada\" a familiares, amigos y aldeanos, que a su vez hac\u00edan lo mismo. Estas redes de relaciones son t\u00edpicas de las culturas subalternas, surgen desde abajo y confieren a la elecci\u00f3n migratoria un signo inequ\u00edvoco de autonom\u00eda. Cabe decir, a este respecto, que las clases dominantes estaban atemorizadas por los efectos de la emigraci\u00f3n. Los agrarios del Sur, acostumbrados a vivir a la manera de la nobleza, es decir, sin hacer nada, pronto descubrieron que sus tierras corr\u00edan el riesgo de ser menos productivas y de aumentar los costes de gesti\u00f3n: de ah\u00ed su c\u00f3lera contra la emigraci\u00f3n y sus lamentaciones contra sus efectos nefastos. En 1868, al honorable Lualdi, que hab\u00eda ilustrado a la C\u00e1mara de Diputados sobre las posibles dram\u00e1ticas consecuencias sociales y econ\u00f3micas de la emigraci\u00f3n, tocando incluso cuerdas humanitarias y patri\u00f3ticas, el Primer Ministro, Menabrea, respondi\u00f3 que era tarea de los empresarios de todos los sectores proporcionar el m\u00e1ximo empleo. La respuesta de Menabrea sigui\u00f3 a una circular suya<\/p>\n<p>sigui\u00f3 siendo famosa porque obligaba a prefectos, alcaldes y agentes de seguridad p\u00fablica a impedir la salida hacia Argelia y Am\u00e9rica de quienes no pudieran demostrar que ten\u00edan un trabajo asegurado o medios de subsistencia adecuados. Desde all\u00ed<\/p>\n<p>n pocos a\u00f1os, Sidney Sonnino, autor de una famosa encuesta sobre los campesinos, observ\u00f3 que, seg\u00fan Menabrea, el emigrante deb\u00eda disponer de un capital o de un recurso cuya falta fuera la causa principal de su deseo de partir. De hecho, frente a las anodinas declaraciones, Menabrea, con la famosa circular, hab\u00eda puesto en marcha el primer control administrativo sobre la emigraci\u00f3n. M\u00e1s tarde, en 1888, Crispi promulg\u00f3 lo que se llam\u00f3 la \"ley de polic\u00eda\": preve\u00eda toda una serie de controles sobre el emigrante antes de la partida y guardaba silencio sobre todo lo dem\u00e1s. Francesco Saverio Nitti lo coment\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, diciendo que, con esa ley, el emigrante era cogido cari\u00f1osamente de la mano y acompa\u00f1ado hasta el punto de embarque s\u00f3lo para ser arrojado por la borda y abandonado a su suerte. En 1901, para proteger la emigraci\u00f3n, se cre\u00f3 la Comisar\u00eda General, que fusionaba competencias dispersas en varios ministerios y estaba dotada de escasos medios y tareas interminables. Su actuaci\u00f3n fue contestada por los contrarios a la emigraci\u00f3n y su actividad fue objeto de diversas cr\u00edticas. La labor del Comisariado fue especialmente \u00fatil en t\u00e9rminos de conocimientos, pero no siempre fue seguida de medidas operativas eficaces. Junto a los factores de expulsi\u00f3n, los factores de atracci\u00f3n tambi\u00e9n actuaron sobre la emigraci\u00f3n. Un pa\u00eds como Argentina ten\u00eda inter\u00e9s en poblar regiones deshabitadas y otro como Brasil necesitaba, tras abolir la esclavitud, importar mano de obra para las fazendas de caf\u00e9. As\u00ed que panfletos y transportistas predicaron durante a\u00f1os las bellezas de aquellos lugares y muchos se sintieron atra\u00eddos por el sue\u00f1o de convertirse en due\u00f1os de un pedazo de tierra. A su vez, Estados Unidos era un destino deseado: los controles sanitarios en Ellis Island, al desembarcar, eran pesados, pero no faltaba trabajo y estaba mejor pagado que en Italia. Entonces, Estados Unidos empez\u00f3 a poner trabas a la afluencia indiscriminada de emigrantes estableciendo progresivamente l\u00edmites. En enero de 1917, el Congreso aprob\u00f3 la Prueba de Alfabetizaci\u00f3n, en base a la cual se rechazar\u00eda a los emigrantes analfabetos y que, entre los italianos, afect\u00f3 sobre todo a los campesinos del sur,<\/p>\n<p>analfabetos en su mayor\u00eda. M\u00e1s tarde, las leyes de 1921 y 1924 bloquearon la entrada con \"cuotas anuales\", es decir, fijaron un n\u00famero anual predeterminado de entradas en el pa\u00eds para cada grupo \u00e9tnico. En el caso de los italianos, las cuotas s\u00f3lo permit\u00edan la reentrada de los que hab\u00edan regresado a causa de la guerra y las reagrupaciones familiares. Fueron las medidas restrictivas de inmigraci\u00f3n establecidas por los pa\u00edses mencionados las que redujeron enormemente las posibilidades de expatriaci\u00f3n de los italianos y dieron lugar a la pol\u00edtica de desarrollo demogr\u00e1fico de Mussolini. En ella, la emigraci\u00f3n se convirti\u00f3 en parte integrante de la pol\u00edtica exterior nacional y se defini\u00f3 como \"un factor de poder\": los emigrantes adquirieron el nombre de \"italianos en el extranjero\". Una medida ad hoc sancion\u00f3 el nuevo rumbo: el decreto-ley de 21 de junio de 1928, n.\u00ba 1710, estableci\u00f3 en su art\u00edculo 1 que la libreta de pasaporte era un modelo \u00fanico para todos los ciudadanos que salieran al extranjero por cualquier motivo. Se salvaba as\u00ed la forma, dejando inalterado el fondo: la emigraci\u00f3n continuaba con filas reducidas y preferencia por los destinos europeos. Un lugar de desembarco tradicional y habitual de la emigraci\u00f3n italiana desde la antig\u00fcedad ha sido Francia. Las relaciones entre ambos pa\u00edses han conocido fases alternas, momentos de \"primor\" y momentos de guerra. Por lo que respecta a la emigraci\u00f3n, a las fases de xenofobia ejemplificadas por la masacre de Aigues mortes -los italianos fueron linchados en 1893 porque aceptaban salarios de esquiroles- siguieron periodos de providencial amistad: nos referimos a Francia, la \"tierra de la libertad\", que durante los a\u00f1os del fascismo acogi\u00f3 a tantos opositores al r\u00e9gimen y acogi\u00f3 la an\u00f3mala oleada de emigraci\u00f3n obrera politizada. Francia, adem\u00e1s, fue uno de los primeros pa\u00edses en practicar la pol\u00edtica de integraci\u00f3n de los extranjeros y, por poner s\u00f3lo un ejemplo, los archivos del \"Casellario Politico\" del Ministerio del Interior, conservados en el Archivo Central del Estado en Roma, contienen ricas y variadas huellas de la vida laboral y pol\u00edtica de numerosos trabajadores italianos. En esos papeles quedan tranches de vie de trabajadores an\u00f3nimos con sus problemas cotidianos y sus esperanzas pol\u00edticas, cartas y documentos que tambi\u00e9n dan fe de los accidentados caminos de la integraci\u00f3n progresiva. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, unos 4 millones de italianos emigraron a Argentina, Canad\u00e1, Australia y pa\u00edses europeos. Al principio se dirigieron hacia Argentina, siguiendo los pasos de amigos y<\/p>\n<p>familiares que se hab\u00edan establecido all\u00ed anteriormente. Argentina, en cierto modo, fue hecha por italianos y gran parte de la poblaci\u00f3n desciende de italianos. Luego, debido a la agitaci\u00f3n pol\u00edtica y a las crisis econ\u00f3micas, los emigrantes se dirigieron a pa\u00edses europeos, tambi\u00e9n favorecidos en esto por las opciones estatales. Al igual que despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, los gobiernos italianos firmaron acuerdos para intercambiar mano de obra por materias primas. Tuvieron que hacer frente a problemas dram\u00e1ticos -la guerra hab\u00eda producido luto, miseria y hambre- y favorecieron la emigraci\u00f3n en todos los sentidos: as\u00ed, tambi\u00e9n los emigrantes sentaron las bases del milagro econ\u00f3mico, con las remesas de divisas valiosas y la obtenci\u00f3n de materias primas para las industrias. Hoy, contrariamente a lo que se cree, la emigraci\u00f3n de Italia no ha terminado. Se ha convertido en un fen\u00f3meno m\u00e1s articulado y complejo. Ciertamente es<\/p>\n<p>que una media de cien mil personas se desplazan cada a\u00f1o desde las zonas subdesarrolladas del pa\u00eds y sesenta mil regresan. Luego est\u00e1 la emigraci\u00f3n altamente cualificada que busca una ubicaci\u00f3n m\u00e1s ventajosa a lo largo de las rutas de la globalizaci\u00f3n. Por \u00faltimo, est\u00e1 la \"fuga de cerebros\", resultado de las distorsiones del sistema acad\u00e9mico italiano.<\/p>\n<p>Todo esto sucede mientras otros hombres, equipados con armas o conocimientos, tambi\u00e9n empujados por el viento de la globalizaci\u00f3n, llegan a Italia en busca de otro destino. Sol\u00eda decirse que los que emigraban iban \"a buscar fortuna\": los que se marchaban iban en busca de condiciones de vida m\u00e1s adecuadas a sus necesidades y sue\u00f1os. En estas breves notas hemos intentado se\u00f1alar que, al pensar por s\u00ed mismos, los emigrantes contribuyeron al bien del pa\u00eds del que partieron y, como se ver\u00e1 en las dem\u00e1s partes de este volumen, contribuyeron a la fortuna de los pa\u00edses que los acogieron. Podemos concluir con una f\u00e1cil profec\u00eda: la Italia de ma\u00f1ana tambi\u00e9n ser\u00e1 hija de los nuevos \"buscadores de fortuna\", de los que se van y de los que llegan.<\/p>\n<p>MARIA ROSARIA OSTUNI<\/p>\n\t\t\t\t\t<ul id=\"menu-approfondimenti\"><li id=\"menu-item-501\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/\">Perspectivas<\/a>\n<ul>\n\t<li id=\"menu-item-499\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/los-primeros-viajes-transoceanicos\/\">Los primeros viajes transoce\u00e1nicos<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-498\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/merica-y-miss-liberty\/\">Merica' es Miss Libertad<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-497\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/tontitown\/\">Tontitown<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-496\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/garantias-y-autonomia\/\">Protecci\u00f3n y autonom\u00eda<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-495\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/viajar-con-letras\/\">Viajar con cartas<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-494\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/lemigracion-entre-arte-y-literatura-en-elceano-por-edmondo-de-amicis-ilustrado-por-arnaldo-ferraguti\/\">Emigraci\u00f3n entre arte y literatura. En el oc\u00e9ano de Edmondo De Amicis ilustrado por Arnaldo Ferraguti<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-493\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/villa-regina-una-colonia-italiana-en-la-patagonia\/\">Villa Regina. Una colonia italiana en la Patagonia<\/a><\/li>\n\t<li id=\"menu-item-492\"><a href=\"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/perspectivas\/la-estructura-desgarrada\/\">La estructura desgarrada<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>L&#8217;emigrazione, si \u00e8 detto, era un fenomeno quantitativamente limitato ma conosciuto prima dell&#8217;Unit\u00e0 d&#8217;Italia. Raggiunta l&#8217;Unit\u00e0, fu necessario pagarne il conto. La politica finanziaria della Destra storica si orient\u00f2 a pareggiare il bilancio e a fare &#8220;economia fino all&#8217;osso&#8221;: perfino sulla macinazione del grano fu apposta una tassa che naturalmente grav\u00f2 specialmente sui ceti popolari. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":129,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-482","page","type-page","status-publish","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=482"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1500,"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/482\/revisions\/1500"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.museoemigrazioneitaliana.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}